La Ruta de la Seda del siglo XXI

Publicado: 18 octubre, 2010 en Energía, Geopolítica, Grandes Proyectos, Injerencias, Política
Etiquetas:, , , , ,

El 14 de diciembre de 2009, un tramo crucial de canalizaciones entró en funcionamiento, uniendo el estado fabulosamente rico en energía de Turkmenistán (a través de Kazajstán y Uzbekistán) con la provincia de Xinjiang, en el lejano oeste de China. El presidente de Turkmenistán, Gurbangulí Berdimujamédov, comentó que “este proyecto no sólo tiene valor económico o comercial, sino también político. China, a través de una acertada política con visión de futuro, se ha convertido en uno de los garantes clave de la seguridad global”. El resultado final es que, para 2013, Shanghai, Guangzhou y Hong Kong alcanzarán cada vez mayores alturas económicas, por cortesía del gas natural suministrado por el llamado gasoducto Central, que se extiende a lo largo de 1.833 kilómetros.

China ha superado ya a Japón en consumo de hidrocarburos, aunque va aún por detrás de EEUU, que cada año engulle el 27% del petróleo global. Según la Agencia Internacional de la Energía, China será responsable de alrededor del 40% del incremento de la demanda global de petróleo hasta 2030. Actualmente, los tres principales proveedores del gigante asiático, según el Ministerio de Comercio chino, son Arabia Saudí, Irán y Angola. Para 2013-2014, China espera añadir a Iraq a esa lista.

Sin embargo, debido a las duras sanciones de EEUU impuestas por Naciones Unidas y a años de mala gestión, el país carece de conocimientos prácticos y de alta tecnología y su estructura industrial es un desastre. El director de la Compañía Nacional del Petróleo Iraní, Ahmad Ghalebani, ha admitido públicamente que tienen que seguir importando de China la maquinaria y las piezas utilizadas para la producción de petróleo iraní. El comercio entre China e Irán creció un 35% en 2009 y por eso, mientras Occidente ha estado hostigando y atacando con sanciones, bloqueos y embargos a Irán, este país ha ido evolucionando lentamente como corredor comercial fundamental para China, así como de Rusia y de la India escasa en recursos energéticos.

El gobierno Chino trata de huir de los principales puntos vitales de fácil acceso para los norteamericanos: los estrechos de Ormuz y Malaca.

El estrecho de Ormuz es la definición de un potencial cuello de botella estratégico. Es, después de todo, la única vía de entrada al Golfo Pérsico y por ella fluye ahora aproximadamente el 20% de las importaciones chinas de petróleo. En su parte más estrecha tiene sólo 36 kilómetros de ancho, con Irán al norte y Omán al sur. Los dirigentes chinos están preocupados por la constante presencia de grupos de portaviones de combate estadounidenses estacionados y patrullando por las inmediaciones.

Con Singapur al norte e Indonesia al sur, el estrecho de Malaca es otro cuello de botella potencial como nunca hubo otro, y a través de él fluye nada menos que el 80% de las importaciones chinas de petróleo. En su parte más estrecha tiene sólo 54 kilómetros de ancho y, como el estrecho de Ormuz, su seguridad depende de  EE.UU., después de que el grupo del portaaviones Abraham Lincoln Carrier Strike Group NINE (CSG-9) se instalara en Banda Aceh, la Base Aérea Sultan Iskandar Muda de Indonesia a la entrada del Estrecho de Malaca, frente a Myanmar. Los barcos de la marina llegaron para proveer ayuda por el tsunami en 2004 y el ejército de los Estados Unidos dijo que no podía predecir cuando podrían sacar a sus “recursos” de la región (aún no se han retirado).  En un futuro enfrentamiento con Washington, la marina estadounidense cerraría rápidamente o controlaría ambos estrechos.

En el frente del gas, China cuenta definitivamente con algo que puede cambiar el juego en el Sur de Asia. Pekín ha gastado ya 200 millones de dólares en la primera fase de la construcción de un puerto de aguas profundas en Gwadar, en la provincia paquistaní de Balochistán. Querían, y lo consiguieron, que Islamabad les diera “garantías de soberanía para las instalaciones del puerto”. Gwadar está a sólo 400 kilómetros de Ormuz. Con Gwadar, la marina china dispondría de una base que le permitiría controlar fácilmente el tráfico en el estrecho y quizá algún día incluso frustrar los designios expansionistas de la marina estadounidense por el océano Indico.

Pero Gwadar tiene otro papel futuro infinitamente más jugoso. Podría convertirse en el pivote en una competición entre dos conductos desde hace tiempo muy discutidos: el TAPI y el IPI. El TAPI representa el conducto que atraviesa Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India, que no podrá construirse nunca mientras las fuerzas de ocupación estadounidenses y de la OTAN estén combatiendo contra el paraguas de la resistencia, convenientemente etiquetado de “talibán”, en Afganistán. Sin embargo, el IPI es el conducto Irán-Pakistán-India, también conocido como el “conducto de la paz” (lo que haría que el TAPI fuera el “conducto de la guerra”). Para inconmensurable disgusto de Washington, el pasado junio, Irán y Pakistán llegaron finalmente a un acuerdo para construir la parte “IP” del IPI, con la garantía de Pakistán a Irán de que tanto la India como China podrían incorporarse al proyecto más tarde.

Por el momento, la prioridad estratégica de Pekín ha sido desarrollar cuidadosamente todo un conjunto, notablemente diverso, de proveedores de energía: un flujo de energía que cubre Rusia, el mar de China Meridional, Asia Central, el mar de China Oriental, el Oriente Medio, África y Sudamérica. (Las incursiones de China en África y Sudamérica se abordarán en una futura entrega de nuestra gira por los lugares calientes de la energía del planeta.) Si China ha resultado hasta ahora tan magistral en la forma en que ha jugado sus cartas en su “guerra” de Oleoductistán, la mano estadounidense –circunvalar Rusia, quitar de en medio a codazos a China, aislar a Irán- podría pronto recibir el nombre de lo que realmente es: un farol.

Fuentes:

http://www.ciaramc.org/ciar/boletines/cr_bol266a.htm

http://rebelion.org/noticia.php?id=115071

http://www.workers.org/mo/2007/myanmar-1115/

 

comentarios
  1. Adri dice:

    El petróleo (casi) siempre tiene la ‘culpa’ de todo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s