Archivos para enero, 2013

La contaminación por armas es un fenómeno producido a causa de las municiones o artefactos sin estallar y abandonados en lugares de conflicto. Son muchas las regiones en el mundo afectadas, donde este tipo de artefactos siguen matando y mutilando a las personas, impidiendo el acceso a los recursos y bienes de primera necesidad y obstaculizando la reconciliación. En una nueva sesión del Seminario Intercultural del Máster Universitario Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I, José Bolívar, jurista colombiano, amigo y compañero, estuvo con nosotros para darnos a conocer un poco más la problemática.

portada

La contaminación por armas la podemos encontrar también en los lugares en los que se ha utilizado munición perforante con uranio empobrecido (Irak), artillería pesada que se ha quedado sin explotar de las Guerras Mundiales o de la Guerra contra el fascismo en España o a los grandes arsenales de armas de la antigua URSS que se quedaron sin utilizar tras su desintegración y que poco a poco fueron saliendo al mercado internacional como se ve en la película El Señor de la Guerra, de Nicolas Cage.

El fenómeno de las minas antipersonales es algo que trae de cabeza a los activistas humanitarios desde hace mucho tiempo, ya que deja una gran cantidad de víctimas ya no sólo durante los conflictos, sino que también causa muchas víctimas inocentes una vez terminados. En 1999 entró en vigor el Tratado de Ottawa, una convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonales y sobre su destrucción. No obstante, no todos los países lo han firmado y ratificado, a pesar de las campañas y monitoreos.  Además, la problemática no sólo es causada por las minas fabricadas a nivel industrial, sino que también la escasez de recursos de ciertos grupos armados ha provocado que algunos de ellos inventen artefactos caseros que pueden llegar a ser incluso más mortales.

artefactos caseros

Las municiones sin explotar y las (granadas, misiles, obuses, munición de mortero), el armamento ligero abandonado o las bombas de racimo, que España fabricaba hasta 2008 y de cuyas empresas era consejero el actual ministro de Defensa, también producen gran cantidad de víctimas. Según el informe Landmine Monitor 2012 (18), existen 6 áreas principales en todo el mundo y 59 estados tienen áreas minadas confirmadas en su territorio. Muchos de estos países sufren las consecuencias de conflictos pasados, lo cual puede llegar a afectar a las personas que más tarde llevan un estilo de vida completamente alejado de un conflicto armado. La basura explosiva puede afectarnos a cualquiera.

Según los datos presentados por José Bolívar, se registraron 4.286 nuevas víctimas en 2011. La cifra es similar al 2009 y 2010, aproximadamente 12 víctimas por día, pero cree que el número real de víctimas fue sin duda superior al que se registró. Desde que el informe se realiza, 2011 ha sido el año con menos apoyo internacional en asistencia a víctimas. Esta es una cruel realidad hasta la que también ha llegado la crisis económica, ya que se dedican menos fondos a los proyectos de ayuda (UNICEF, CICR, Planes estatales…) y la bajada de inversión en asuntos humanitarios, desde los países enriquecidos, también les está afectando.

mapa victimas

La producción de minas por empresas estatales se da en India, Myanmar, Pakistán y Corea del Sur; otros siete se reservan el derecho a producirlas: China, Cuba, Irán, Corea del Norte, Rusia, Singapur, EE.UU y Vietnam; y el uso por grupos no estatales se confirmó en Afganistán, Colombia, Myanmar, Pakistán, Tailandia y Yemen. Una estimación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que alrededor del 71% de las víctimas son civiles, y de estos un 32% son niños. El coste de producción de las minas es muy bajo, entre 3 y 30 dólares. El desminado de cada unidad cuesta entre 300 y 1.000 dólares, y conlleva un alto riesgo para la vida del profesional que asume la tarea de desactivarlas. Hoy en día se calcula que hay unos 110 millones de minas antipersonal por todo el mundo, y que cada año se suman unos 2 millones más. Los tres países más afectados por las minas actualmente son Afganistán (812 muertes en 2012), Paquistán (569) y Colombia (538).

Además, las consecuencias para las personas son tremendas: muertes, mutilaciones, perdida de capacidades sensoriales, infecciones… todo esto agravado por la falta de servicios sanitarios suficientes. Además, muchas de las zonas minadas se encuentran lejos de los centros de atención sanitaria. Una de las malas prácticas que se llevan a cabo en países como Colombia, por ejemplo, es el empleo de civiles para el desminado, como si fuera un trabajo más a cambio de una remuneración. Esto resulta una locura si pensamos en que ya resulta extremadamente peligroso para un zapador profesional. Por otro lado, la basura armamentística tiene también muchas repercusiones medioambientales a través de la contaminación del suelo, el agua… como pasa por ejemplo con las municiones de uranio empobrecido. No obstante, José reconoce que las minas pueden ser utilizadas en ciertas situaciones para mejorar la situación de seguridad en ciertos contextos, siempre y cuando estén bien indicadas las zonas minadas y que haya algún sistema de registro geográfico. Pero lo que resulta difícil es detectar aquellas que fueron puestas por gente anónima que puede ya haber muerto o localizar los artefactos caseros que no son metálicos y son tremendamente difíciles de detectar.

En el Landmine Monitor 2012, se reconocen debilidades legales en la atención a victimas, a pesar de que la legislación nacional e internacional sobre el tema es enorme. Sin embargo, es difícil de hacerla cumplir. La presión de la opinión pública, las campañas internacionales, trabajos técnicos como el de los hermanos afganos Mahmoud y Massoud Hassani o los trabajos de periodistas como Gervasio Sánchez (Vidas Minadas) siguen en ese camino de lucha por la visibilización, el cambio y el fin de las políticas armamentísticas de gobiernos canallas como el español.

Presentación de la conferencia

¡SALUD!

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Cuanto más mayor me hago, más me gusta poder decir que no tengo nada que hacer. Eso significa, no sólo que los deberes los tienes hechos, sino que puedes dedicar tiempo a la lenta improvisación. ¡Me encanta el poder decidir en cuestión de minutos u horas un nuevo plan para disfrutar con los amigos, la familia, mi pareja…! Aunque la verdad lo de hacer cosas me gusta, no lo niego, y si no estoy metido en algún fregado yo me lo busco. ¡Hacia algún sitio he de canalizar tanta energía! No obstante, hasta mi madre me ha llegado a preguntar, hablando por teléfono:

Mi madre: ¿hijo, qué tal?

Yo: Bien, ahora estoy trabajando porque tengo mucho trabajo.

Mi madre: ¿Y eso?

A pesar de que ella es quien me financia el Máster que estoy haciendo, creo que incluso ella se da cuenta y le sorprende la cantidad de cosas que hacemos y lo rápido que va todo hoy en día.

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En una nueva sesión del Seminario Intercultural del Máster Universitario Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I, la catedrática UNESCO de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible de la UNED, María Novo, estuvo con nosotros para hablar del factor tiempo, ese gran olvidado. Lo olvidamos todos en general, como defiende María, pero sobre todo lo olvida el sistema político-económico que rige hoy en día: tu dinero se puede estar moviendo a lo largo del día, sin parar un instante, entre Japón, Frankfurt y Nueva York; los políticos sólo piensan en políticas y medidas que les otorguen beneficios pensando en el siguiente proceso electoral, consumimos a un ritmo mayor del que la naturaleza puede regenerarse…

María Novo es catedrática de la UNED

María Novo es catedrática de la UNED

Esta velocidad que ha adquirido la vida humana es completamente contraria a los ciclos largos de la naturaleza. Al fin y al cabo, si dividiésemos la edad de la tierra en 24 horas, llevaríamos existiendo 19 segundos. Sin embargo, nuestra voracidad como especie nos ha llevado a una situación en la que vamos a necesitar más de un planeta si seguimos a este ritmo, sobre todo en los países centrales y enriquecidos. A esto es lo que se le llama Huella Ecológica (puedes calcular la tuya, aquí) y lo que demuestra también es que estamos consumiendo los recursos de la Naturaleza y generando residuos a una velocidad mayor de lo que la Tierra puede renovar unos y asimilar otros.

En los años 80′, fue la última vez en que gastábamos y consumíamos al mismo ritmo de asimilación y regeneración natural de la Tierra, pero hemos sobrepasado esas capacidades en un 30%, lo cual es una barbaridad. Producimos demasiado, a un ritmo incluso que ni siquiera somos capaces de consumir y muchas cosas se desperdician; el imaginario dominante de nuestro sistema necesita estar siempre a la última y renovado (se produce la obsolescencia programada) y no somos capaces de respetar a la Tierra, de la que formamos parte y en la que llevamos muy poco tiempo.

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En realidad, estos problemas derivados de no tener en cuenta el tiempo no afectarán tanto a la tierra porque en sus largos ciclos se recuperará de tal devastación, como ya lo hizo en otras ocasiones, pero de cómo gestionemos esos tiempos dependerá nuestra propia existencia como especie. Podríamos llegar a ser la primera especie que se autodestruye, así que mirad para que nos habría servido el don de la ¿inteligencia superior? Lo que está claro es que, teniendo en cuenta nuestra supervivencia, ciertos elementos que para la Tierra misma no supondrían un gran cambio, a nosotros pueden traernos serios problemas. Jared Diamond, en su libro Colapso, presenta unas interesantes reflexiones sobre los motivos del colapso de las sociedades.

Me gusta mucho ese viejo proverbio tuareg que dice: “vosotros tenéis los relojes y nosotros tenemos el tiempo”. Después de vivir en Mozambique unos meses y de que mi tío Pedro me explicara como hacía negocios con ellos lo entendí mucho mejor. El tiempo, como señala Novo, es un bien escaso y debemos aprender a usarlo. Ahí se encuentran las diferencias, en el cómo usarlo. Usar el tiempo para vivir y vivir para vivir. Se puede extender y dar más tiempo a la gente, si hablamos de la atacar mortalidad infantil y mejorar la esperanza de vida, a pesar de que las condiciones externas limitan mucho en qué y cómo cada uno puede usar el tiempo. Desgraciadamente, no todos somos libres para decidir.

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El no tener tiempo, además, se ha convertido en un factor de estatus: como estás ocupado y con muchas cosas que hacer eso es que eres una persona ¿importante? para el mundo, porque no paras de hacer cosas y la gente te lo reconoce. ¡Y al final no tenemos tiempo para la felicidad, para hacer eso que nos gusta! Como comentaba Novo: “la libertad es tiempo y el tiempo nos da libertad”. Yo sigo pesando, y así lo haré hasta que me muera, que el tiempo es nuestro único patrimonio. No obstante, los amigos africanos me han enseñado que el tiempo no sólo pertenece a uno mismo, sino también a los que nos rodean (interesante reflexión en la que os invito a profundizar).

Para el economista español José Luis Sanpedro, bienestar significa conseguir la libertad de las necesidades imperiosas, y su enemigo es el mejor estar (el querer hacerse rico). Siempre se puede estar mejor o imaginar que se puede estar mejor. Pero a pesar de la revolución tecnológica, contradiciendo las palabras de Henry Ford (nada sospechoso de izquierdista) sobre que con la tecnología acabaríamos trabajando menos horas. Pues se equivocó, trabajamos más horas, menos gente y más puteados porque no hemos sabido adaptar la economía a las necesidades de la gente y nosotros hemos acabado viviendo para el capital.

No obstante, aún quedan esperanzas puestas en lo pequeño, lo próximo y lo lento (como dice María Novo), opuestos completamente a lo visto como lo mejor en la modernidad tradicional: lo grande, lo lejano y lo rápido. Iniciativas como los bancos del tiempo, la red Slow Food, los indicadores de Felicidad Interna Bruta de Bután, la red de ciudades lentas, el movimiento Slow… están demostrando la capacidad de resiliencia del ser humano ante estas situaciones. Espero que todas ellas puedan ayudarnos a dejar de lado un modelo de consumo y entretenimiento que secuestra nuestro tiempo y nos hace caer en la trampa del siempre correr, otra forma de dominación. Os recomiendo los libros: El elogio de la ociosidad (Bertrand Rusell) y el texto del Derecho a la Pereza (Paul Lafargue).

Mientras tanto, yo trato de tomarme la vida como un viaje en el que disfrutas del tiempo mientras vas de aquí para allá. No quiero sufrir el efecto Pekín Exprés, en el que el objetivo es llegar a la meta y el placer de viajar se pierde por el camino. Voy a seguir tratando de dedicarle todo el tiempo necesario a esas actividades lentas (como dice Novo), que se estropean si el tiempo que tenemos para ello es limitado: hablar con un amigo, poder disfrutar de un atardecer sin necesidad de quererlo ya (como en el Principito), pasear por el monte o… ¡qué narices! hacer un informe sobre cualquiera de las frikadas que a mí me gustan.

¡SALUD!

La violencia sexual contra las mujeres en contextos de conflicto armado siempre ha sido un tema al que no se le ha prestado mucha atención. Sin embargo, en la década de los 90′ a raíz del genocidio de Rwanda y de los conflictos armados que asolaron la región de los Balcanes, la violencia sexual como arma de guerra se convirtió en una cuestión de interés público y comenzó a aparecer en los debates sobre conflictos armados. En una nueva sesión del Seminario Intercultural del Máster Universitario Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I, las compañeras y amigas, Iris Kigoma, Marissa Pothen y Priscyll Anctil pusieron sobre la mesa algunas cuestiones de este tema.

El triángulo de las violencias de Johan Galtung adaptado a la violencia de género

El triángulo de las violencias de Johan Galtung adaptado a la violencia de género

 La violencia sexual es una de las mayores atrocidades que se suelen cometer en los conflictos armados, utilizándose como un arma más de manera continua. Después del genocidio de Rwanda, la ONU se dió cuenta de que las violaciones cometidas durante la guerra tienden a ser sistemáticas y con la intención de aterrorizar a la población, destruir a las familias, a las comunidades y, en algunos casos, cambiar la composición étnica de la siguiente generación. Este tipo de crímenes, en contextos de conflicto y postconflicto son muy difíciles de juzgar, ya que el sistema judicial de los países suele quedar muy dañado.

Un ejemplo de esta situación y de cómo se ha mirado siempre para otro lado lo encontramos durante la Segunda Guerra Mundial, las dos partes en el conflicto se acusaron mutuamente de violaciones en masa, sin embargo, ninguno de los dos tribunales establecidos por los países aliados victoriosos para enjuiciar crímenes de guerra, en Tokio y Nuremberg, reconoció en sus Cartas el delito de violencia sexual. No obstante, en el artículo 27 del IV Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra (1949), queda recogido de manera explícita: “Las mujeres serán especialmente protegidas contra todo atentado a su honor y, en particular, contra la violación, la prostitución forzada y todo atentado a su pudor”.

Cartel de Amnistía Internacional: "Violar es más barato que las balas".

Cartel de Amnistía Internacional: “Violar es más barato que las balas”.

Hay varias teorías que tratan de explicar y entender la cuestión de la violencia de género:

  • Teoría de la inequidad de género: “La violencia contra las mujeres no origina con la guerra o los conflictos; emerge de una discriminación social, económica y cultural que alimenta la violencia sexual cuando el conflicto estalla” (Gaëlle-LeGoff, 2010: 17).
  • Teoría feminista: La violación o en la guerra, como la violación de la paz, no se identifica como un crimen de pasión sexual, sino como un crimen motivado por el deseo de un hombre para ejercer dominio sobre la mujer. Los hombres, en las sociedades patriarcales, tienden a desconfiar, despreciar y dominar a las mujeres.
  • Teoría biosocial: Los factores socioculturales son variables e insignificantes en la decisión del autor de la violación porque la actividad está condicionada genéticamente.
  • Teoría de la patología cultural: Esta teoría se refiere a aspectos del psicoanálisis cultural y ayuda a entender mejor la violación en tiempos de guerra en casos específicos. El objetivo es mirar hacia atrás en la historia de una nación y analizar qué factores de desarrollo han ayudado a que los hombres participen en actos de violencia sexual. Por ejemplo, una sociedad militarizada.
  • Teoría de la violación estratégica: Esta teoría es actualmente el más influyente en cuanto a la violación durante las guerras. La violación puede considerarse como una táctica ejecutada por los soldados al servicio de los grandes objetivos estratégicos de la guerra. Los militares no necesariamente ordenan a los soldados las violaciones, pero pueden servir como una manera coherente, coordinada y eficaz para los objetivos de la guerra. Algunos defensores de esta teoría se refieren a ella como “violación genocida”.

Aunque para mí la teoría que mejor explica la situación general respecto a este tema (evidentemente habría que ir caso por caso) es la estratégica, creo que analizando su repercusión no sé si a la larga crear tanto odio entre la población puede llegar a ser bueno de cara al futuro. Es decir, en el sentido militar más estricto, no sé si a la larga esas violaciones se pueden volver en contra de los perpetradores en forma de venganzas. No obstante es interesante, a la vez que aterrador, escuchar las declaraciones de algunos de los combatientes.

Por otro lado, esta situación no sólo supone un evidente perjuicio para la integridad física de las mujeres, sino también un estigma social y psicológico para ella y para su comunidad. Situaciones como la pérdida de confianza y de seguridad dentro del grupo, la obligación de casarse con el violador, el rechazo por parte de sus familias, la falta de recursos, los desplazamientos y migraciones… son algunos de los elementos que pueden incrementar su vulnerabilidad social. Esta situación trata de resolverse a través de legislaciones nacionales (son escasas y poco efectivas en situaciones de conflicto o postconflicto) e internacionales (hay muchas, pero de difícil aplicación en un caso real): La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU o la Resolución 1820 del Consejo de Seguridad de la ONU. Incluso podríamos hablar de que el Tratado de Comercio de Armas (ATT) debería tener muy en cuenta la cuestión de la violencia sexual de cara a su prevención, ya que el comercio y uso de armas ligeras está íntimamente ligado a este asunto.

La ONG Médicos Sin Fronteras lleva a cabo muchas campañas contra la violencia sexual en contextos de postconflicto

La ONG Médicos Sin Fronteras lleva a cabo muchas campañas contra la violencia sexual en contextos de postconflicto

Tal y como señala un informe de la Escuela de Cultura de PazLa violencia sexual como arma de guerra, el uso de la violencia sexual en los conflictos armados no es un fenómeno que haya hecho aparición en las guerras contemporáneas. Desde la leyenda del rapto de las sabinas en los orígenes de la Roma antigua, hasta las violaciones masivas de mujeres alemanas por parte del ejército soviético –entre 100.000 y un millón de mujeres alemanas pudieron haber sido víctimas de esta violencia–, o el fenómeno de las “mujeres confort”, esclavas sexuales al servicio del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, la historiografía está plagada de episodios de violencia sexual organizada en contextos bélicos.

Entre 80.000 y 200.000 mujeres, la inmensa mayoría de ellas coreanas, fueron víctimas de la violencia sexual en los burdeles militares japoneses extendidos por toda Asia antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Otro de los episodios históricos que ha sido revisado con el objetivo de dar visibilidad a la experiencia de las mujeres es el de la independencia de la India y la partición del subcontinente que dio lugar a la creación de India y Pakistán. 70.000 mujeres pudieron ser víctimas de la violencia sexual durante el periodo de la partición. También durante el conflicto que dio lugar a la creación de Bangladesh como Estado independiente, se estima que entre 200.000 y 400.000 mujeres fueron víctimas de la violencia sexual. La mayoría de ellas eran mujeres bengalíes agredidas por soldados pakistaníes, en lo que según numerosos analistas fue una estrategia organizada para sembrar el terror en la población de Pakistán Este.

La conclusión a la que pude llegar después de ver los casos presentados por Iris, Marissa y Priscyl, es que aunque las guerras aparezcan como un contexto en el que puede aumentar la violencia sexual y los crímenes sexuales, la discriminación contra las mujeres está profundamente enraizada en las costumbres, las leyes y las mentes. Mientras tratamos de cambiar esos patrones culturales de desigualdad para acabar con este tipo de situaciones, la mitigación del problema pasa por iniciativas como las del Centro Seruka (Médicos Sin Fronteras) en Burundi, con una mejor atención sanitaria en todos los campos, una mayor participación de las mujeres en la toma de decisiones (UNIFEM & Right and Democracy), el trabajo conjunto entre hombres y mujeres sobre el problema y, por supuesto, la concienciación social para tratar de cambiar los patrones que estructuran una sociedad patriarcal y el refuerzo y cambio de las instituciones judiciales para acabar con la gran vulnerabilidad de la mujer. ¡Siempre hay esperanza!

Presentación en Power Point: DRC – BURUNDI SEMINAR (con fuentes y otros materiales)

Texto de la presentación (en inglés): DRC and Burundi Texts

¡SALUD!

El último bastión de resistencia que los republicanos españoles pudieron mantener en su lucha contra el levantamiento de Franco, apoyado por el fascismo italiano de Musolini y por la Alemania nazi de Hitler, fue Valencia. Mucha gente no pudo huir de allí a tiempo o no quiso irse de lo que consideraban su lugar de origen, donde sus padres habían vivido y donde ellos querían seguir viviendo. Cuando eres un soldado que lucha en uno de los bandos en contienda, sabes que si el tuyo pierde y te cogen, tu vida corre un serio peligro, pero ¿y si lo único que has hecho ha sido formar parte de la administración estatal anterior?

La represión franquista, no sólo durante el conflicto, sino durante los años de dictadura, se llevó por delante a cientos de miles de personas. Historiadores como Paul Preston (en su libro El Holocausto Español), apuntan a que fueron 180.000 los ejecutados durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura. A las ejecuciones acompañaron 250.000 exiliados y 280.000 presos en cárceles (el 10 por ciento de la población activa), 190 campos de concentración que acogieron 350.000 detenidos y 200.000 presos esclavizados a trabajos forzados sin remuneración ni derecho alguno para reconstruir las infraestructuras del Estado. Según el ex –fiscal general del Estado, Carlos Jiménez Villarejo, “los presos políticos fallecidos, entre los que se incluía a los fusilados tras un “proceso” y los muertos en las cárceles, desde abril de 1939 hasta el 30 de junio de 1944, fueron 192.684”. Suponía una media de 105 muertos diarios durante esos cinco años (terminada la Guerra Civil las tropas de Franco no tuvieron reparo alguno en fusilar a menores de edad, tómese como ejemplo a las tristemente famosas “Trece Rosas” en Madrid).

La situación que derivó de este proceso fue la de un auténtico genocidio que, como en Armenia o en Rwanda, trató de eliminar el entramado social republicano y de izquierdas que aún quedaba en España. Valencia (ver el libro El genocidio franquista en Valencia), como último reducto de refugio, fue uno de los lugares que más sufrió la represión de posguerra. Esto no sólo ha sido convenientemente silenciado por unos medios de comunicación muy ligados a antiguos representantes del aparato franquista, sino también por una Ley de Amnistía que comenzó el proceso de olvido una insuficiente Ley de Memoria Histórica que no ha terminado con ese problema. Lo que reina es la impunidad más de 70 años después, en un momento en el que el juez Garzón ha sido inhabilitado (único juez de alto nivel que se ha atrevido a abrir instancias sobre el tema, aunque en su momento también entorpeció las investigaciones) y los colectivos sociales, como la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), se ven obligados a denunciar estos crímenes de lesa humanidad en Argentina, lo cual resulta una verdadera vergüenza.

Empar Salvador es investigadora del Fòrum per la Memòria del País Valencià e hija de represaliados del franquismo. Lleva luchando toda su vida por que se haga justicia y es autora del libro: El genocidio franquista en Valencia

Empar Salvador, investigadora del Fòrum per la Memòria del País Valencià, estuvo presente en una nueva edición del Seminario Intercultural del Máster Universitario Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I para hablarnos de todo lo que rodeó a este episodio. A pesar de la buena documentación (sirva de ejemplo la localización de las fosas) al respecto, tanto los tribunales españoles como los internacionales (en concreto el Tribunal Europeo de Derechos Humanos) han declinado sus recursos en el caso, lo cual alimenta más aún la impunidad y el desaliento de las familias en su búsqueda de justicia. En el canal de Yotube del Fòrum puede encontrarse bastante material audiovisual sobre el tema. Muchas personas siguen trabajando actualmente en la búsqueda de justicia, no sólo en la Comunidad Valenciana, sino en toda España. Esperemos que además, el periodista Gervasio Sánchez, cumpla algún día (cuando acabe con sus proyectos en Colombia y otras partes del mundo) la promesa que hizo de investigar sobre los desaparecidos en España, para seguir su gran trabajo.

Os dejo aquí el documental presentado en el Seminario Intercultural sobre el genocidio franquista en valencia y un enlace donde lo podéis descargar. ¡Expandidlo, por favor, que no sea porque la verdad nunca salió a la luz! Una alumna mexicana del Máster preguntaba si no habría una forma de llegar a la reconciliación de alguna forma… ¡Nunca podrá haber reconciliación hasta que no haya justicia y el daño sea reconocido y reparado!

¡SALUD!

En noviembre del pasado año, en este mismo blog, la música y la paz aparecieron de la mano en el concierto (Que a todas las balas se les haga de noche) que dio Paco Damas en el espacio del Seminario Intercultural del Máster Universitario Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I. Son muchas las propuestas e investigaciones que aúnan la Paz y la música para tratar de transformar los conflictos: Playing for a Change, la iniciativa argentina Paz y Música, la Fundación Música y Paz colombiana o el macro concierto que está programado para el 21 de septiembre de 2014 en El Cairo, Egipto, desde la organización MasterPeace.

En esta ocasión, la compañera colombiana Andrea Rodríguez presentó una iniciativa en la que ha trabajado durante los últimos años, que trata de utilizar la música como vehículo de transformación del conflicto en el contexto colombiano: La Batuta, en el Departamento de Meta, inició un programa en el Barrio La Reliquia de Villavicencio, cuyo objetivo era que los jóvenes del  Barrio La Reliquia de Villavicencio aumentaran su participación social, su identidad, recursos sociales y conciencia de derechos culturales, contribuyendo a mejorar su accionar como futuros ciudadanos y fortaleciendo las posibilidades de gobernabilidad de los municipios y del departamento del Meta al aumentar su inserción participativa en el espacio cultural local y departamental.

Colombia, junto con Sudán, lidera la lista de personas desplazas de manera forzosa, en este caso, debido al conflicto que azota el país desde hace décadas

Colombia, junto con Sudán, lidera la lista de personas desplazas de manera forzosa, en este caso, debido al conflicto que azota el país desde hace décadas. Fuente: Consejo Noruego para los Refugiados.

Este proyecto se lanzó para atender a 90 jóvenes en situación de desplazamiento, lo cual genera grandes pérdidas y un grave daño al proyecto de vida, tal y como señala el Juez Cançado, ex Vicepresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su argumentación al voto razonado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Loayza Tamayo contra Perú: “la brusca ruptura de esta búsqueda, por factores ajenos causados por el hombre (como la violencia, la injusticia, la discriminación), que alteran y destruyen de forma injusta y arbitraria el proyecto de vida de una persona, revístese de particular gravedad, -y el Derecho no puede quedarse indiferente a esto. La vida -al menos la que conocemos- es una sola, y tiene un límite temporal, y la destrucción del proyecto de vida  carrea un daño casi siempre verdaderamente irreparable o, una u otra vez, difícilmente reparable”.

El  desplazamiento  impone  costos  sustantivos  sobre  las  familias  afectadas debido a la dificultad para recuperar pérdidas materiales e intangibles.

El desplazamiento impone costos sustantivos sobre las familias afectadas debido a la dificultad para recuperar pérdidas materiales e intangibles.

También se producen un gran impacto psicosocial en los individuos, especialmente en los niños.

También se producen un gran impacto psicosocial en los individuos, especialmente en los niños.

De esta forma, según Andrea Rodríguez, la música se puede convertir en un buen aliado para la reversión de estos procesos, pues representa un medio muy eficaz para tratar de mitigar y gestionar todo ese impacto psicosocial.

La música ha servido en este proyecto para mitigar el impacto psicosocial de la situación de desplazamiento que sufren estos niños

La música ha servido en este proyecto para mitigar el impacto psicosocial de la situación de desplazamiento que sufren estos niños

Para tratar de interiorizar el proceso que se vive a través de proyectos de este tipo, Andrea propuso una actividad que consistió en clasificar las sensaciones de los participantes en varios recuadros en función del tipo de transformación que permitían generar.

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La mayor parte de ellas fueron situadas en el recuadro superior izquierdo, reconociendo que el proceso generado por este proyecto musical tuvo un importante valor de transformación personal. Con ello, podemos decir que la transformación y el cambio vienen desde abajo, desde las propias personas, y que va produciendo cambios en el resto de estructuras conforme los individuos se relacionan y organizan, llegando incluso a cambiar los organismos político-sociales y su funcionamiento. La propia Andrea Rodríguez nos enseñó cómo la música le ha servido también a ella para transformar sus propios conflictos, con una canción que compuso (aún espero título) y que no os puedo adjuntar porque no me permite subir el archivo musical. ¡Gracias, Andrea (letra)!

Presentación sobre Música y Construcción de Paz

¡SALUD!