Posts etiquetados ‘Primavera Árabe’

Día: 21/03/2012

Lugar: Universidad Jaume I

La mayor parte de sociedades aspiran, en primer lugar, a poder satisfacer necesidades tan básicas como la alimentación, la integridad física y la libertad de movimiento. Algunas de ellas se están limitando con muros, que dicen serán inexpugnables (México, Gaza o Grecia), y con sistemas anti inmigración. Todo, para mejorar nuestra seguridad encerrados en grandes fortalezas fuera de las cuales la gente sigue luchando por sus derechos más básicos y por su dignidad. Las revoluciones árabes del último año han levantado mucha simpatía a lo largo del mundo entero. Revoluciones contra regímenes corruptos e ineficientes, incapaces de responder a las necesidades del pueblo en muchos casos. Pero, ¿por qué ahora?

Jesús A. Núñez, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH, Madrid) y miembro del International Institute for Strategic Studies (IISS, Londres), no tiene una respuesta clara, como así lo manifestó durante una nueva sesión del del Seminario Intercultral del Máster Universitario Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I.

Jesús Núñez

Las causas básicas y estructurales de las revoluciones actuales son las mismas que hace 20-25 años, cuando asistimos a los procesos en Irán (1979), contra el Shá, o las revueltas que dieron lugar a la masacre de Hama (Siria) en 1982. La población estaba harta de regímenes políticos corruptos que no eran capaces de cubrir sus necesidades básicas y que no eran capaces de proveerles seguridad. En este contexto aparecieron ciertos factores que han servido de catalizador en las reacciones a lo largo del mundo árabe. Por un lado tenemos a Al Jazeera, la televisión qatarí, que desde la invasión de Irak (cuando fue bombardeada por la aviación estadounidense) se ha ido desarrollando y ha jugado un papel fundamental a la hora de facilitar a los árabes el conocimiento de su propio territorio, gracias también a su relación con Wikileaks y las revelaciones sobre el mundo árabe. En segundo lugar, la utilización de las redes sociales y los sistemas de información, aunque su papel ha sido magnificado como veremos más adelante.

Estos movimientos han permitido disolver algunos de los prejuicios que desde occidente se suelen tener sobre el mundo árabe: son salvajes, sólo responden a la guerra (la mayor parte de los levantamientos han sido a través de movimientos pacíficos) o que son pasivos y renuncian a sus derechos soportando a dictadores. No ha habido una mano negra que haya hecho estallar los levantamientos, lo cual no quiere decir que actores como Francia, InglaterraEE.UU. se hayan aprovechado de la situación para conseguir ventajas estratégicas en el Mediterráneo.

Los libios piden en Bengasi que no haya intervención extranjera

El mundo árabe está compuesto por 22 países, agrupados todos ellos en la Liga Árabe. Muchos de ellos han sido testigos de revueltas contra sus gobernantes, pero sólo 4 de ellos han conseguido derrocar sus regímenes. Las movilizaciones que se vienen produciendo buscan cambios estructurales en el sistema, pero en ninguno de ellos parece que vaya a haber un cambio real. La mediatización del fenómeno hace pensar que algo renace, como ya vimos con Sidi Omar en la retórica usada a través de todo lo que ha rodeado a la Primavera Árabe, ¿pero es esto realmente así?

El caso de Túnez

En 2008, en la región minera de Gafsa, en el centro de Túnez, comenzó una revuelta contra el régimen de Ben Alí debido a las malas condiciones de la población por el trabajo explotador de empresas que contaban con el beneplácito del régimen y por la contaminación provocada. En aquel momento, la población pedía lo mismo que cuando comenzó todo el proceso actual a raíz de la imolación de Mohamed Bouazizi en diciembre de 2010, pero el régimen encerró, mató y encarceló a los que debía y ahí se quedó la cosa.

La región de Gafsa, Túnez, en verde.

Sin embargo, las protestas de 2010 culminaron con la caída de Ben Alí, dando inicio a una nueva etapa en la que el islamismo radical (¡OJO!, QUE NADA TIENE QUE VER CON EL TERRORISMO) ha accedido al poder a través de unas elecciones que sitauron Hamadi Jebali, del Partido del Renacimiento, como Primer Ministro. A Túnez se le han restituido sus bienes y se han bloqueado a todos los actores relacionados con el antiguo régimen, de manera que el país se ha convertido en todo un experimento político dentro del mundo árabe. El partido más importante ha tenido que pactar con la centro-izquierda para no gobernar en minoría y actualmente se negocia la creación de una nueva constitución, con el tema de la ‘sharia’ de por medio. La escasa importancia geopolítica y geoestratégica de Túnez parece que va a permitir que continúe el experimento democrático.

El caso de Libia

Libia ha sido un caso diferente desde el principio, pues tiene petróleo, llegando a ser el 4º productor mundial durante el gobierno de Gadafi. Cuando el líder Libio renunció a sus programas nucleares, programas de armas químicas y a apoyar el terrorismo, los países de Europa se pelean por recibirle para chupar sus reservas, a pesar de las extravagancias del tipo. Prácticamente todos los representantes europeos se reúnen con él hasta que la ciudad de Bengasi se levanta contra Gadafi y comienza el linchamiento político y mediático. En ese momento, Gadafi amenazó a la ciudad rebelde de Bengasi, lo cual activó el mecanismo de la ONU que derivó en la resolución 1973, en la perversión y prostitución de las medidas, en el apoyo descarado de occidente a los rebeldes y en el fin que ya todos conocemos.

Gadafi en una reunión con el ex presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, en su jaima.

Actualmente Libia se encuentra en una situación caótica y delicada. La parte oriental del país, Cirenaica, donde se encuentra la mayor parte del petróleo, quiere desvincularse del régimen del CNT; Médicos Sin Fronteras ha dejado el país denunciado persecuciones y torturas en territorio libio; el jefe de seguridad de Trípoli es un antiguo jefe de Al- Qaeda; el actual presidente, Mustafá Abdelyalil, es un antiguo amigo del régimen y muy amigo de occidente (además de no tan extravagante)… Como vemos, todo apunta a un cambio de cara y la situación actual es muy mala para la población, después de que Gadafi hubiera conseguido una red social bastante que situaba a Libia como uno de los más desarrollados en cuanto a su Índice de desarrollo Humano. Sin embargo, su petróleo sí lo convirtió en un objetivo prioritario para poner “en el lugar que le corresponde en el contexto internacional” a países como Francia.

El caso de Egipto

El caso de Egipto es interesante porque es el país donde los poderes tradicionales más se han aprovechado de las protestas populares. Con 84 años, Hosni Mubarak ya pensaba en nombrar un sucesor al cargo de presidente. El candidato preferencial era su hijo, Gamal, pero el ejército no estaba de acuerdo porque esto suponía que este estamento perdería su control sobre el estado egipcio. Egipto es el país que lidera la Liga Árabe, estratégicamente muy importante porque en su territorio esta el Canal de Suez y con buenas relaciones con EE.UU., del que es el segundo receptor de ayuda militar después de Israel.

Desde que Egipto se convirtiera en República allá por los cincuenta, si miramos los predecesores políticos, el ejército ha llevado las riendas del sistema. El estamento castrense es el principal agente político y económico del país, ya que controla las principales empresas y los recursos. Tras las primeras revueltas, los medios de comunicación dieron mucha a la escasa intervención de ejército, que no fue mucha comprándola con la de otros lugares, pero estaba claro que el ejército quería aprovechar su oportunidad, con lo cual resultaba idílico lo de El ejército se une al pueblo y pide la dimisión de Mubarak que pudimos leer en muchos lugares. En el caso egipcio se produjo una magnificación del papel de Internet, cuando la verdad es que todo este movimiento era heredero de otros anteriores, pero frustrados.

Manifestaciones en la Plaza Tahrir de El Cairo, Egipto, contra Mubarak

Tras la caída de Mubarak, el Mariscal Tantawi asumió todo el poder en Egipto durante una etapa de “transición”, de manera que el ejército volvía a instaurar el statu quo en el país. Tantawi viene de hablar en enero con Obama y el islamismo radical (los Hermanos Musulmanes) han entrado en las negociaciones del proceso porque quieren tocar algo de poder. Sin embargo, no ha habido cambios estructurales que puedan derivar en un verdadero cambio dentro del país. Hay muchos elementos implicados y los intereses de los diferentes actores no quieren alterar la situación favorable que les ofrecía Mubarak, por lo que el proceso democrático está bastante estancado, a pesar de que su gente siga saliendo a la calle. ¿Quién quiere democracia en Egipto cuando esto podría alterar el orden establecido, peligrando así muchos intereses? Evidentemente nadie.

El caso de Yemen

Yemen es uno de esos países que le ha tocado estar en un lugar geográfico muy complicado. Es la puerta al Mar Rojo desde el sur, puente directo con el este de África y además posee la isla de Socotora, donde EE.UU. posee una base naval y aérea destinada al control de la piratería y del tránsito marítimo. A la revolución yemení se le ha llamado la revolución ignorada, ya que la gente sigue protestando pese a la intervención de tropas de Arabia Saudí. La salida de Saleh se producía tras una año de protestas y tras negociar su salida, se celebraron elecciones en las que sólo hubo un candidato: el vicepresidente Abdel Raboo Mansur Hadi. El resultado ha sido un Yemen más dividido, con más presencia de grupos terroristas; con un salafismo creciente como parte del juego político; apoyados por gobiernos extranjeros fuertemente rechazados por su población; con un fuerte movimiento secesionista en el sur del país… Vamos, que desde luego no parece el mejor escenario para el desarrollo de un proceso democrático

Protestantes yemenís claman por la salida de Saleh

Hemos sido testigos de valientes movimientos contra los regímenes de Jordania, Bahrein, Siria, Arabia Saudí… pero todos ellos han sido violentamente reprimidos y acallados porque hay muchos intereses en juego y a ningún actor le interesa alterar el statu quo actual. ¡Alassad es responsable ya de más de 8.000 muertos! Bueno, su padre mató a 30.000 hace 30 años y si sigue manteniendo nuestros intereses intactos… (pensarán muchos). Y así con la mayor parte de países de la región. 

La posición occidental

En los países occidentales el proceso se ha vivido concierta inquietud, puesto que en privado todos están temerosos de que se altere el orden ya establecido, el cual nos sitúa en una posición dominante y favorable. Se está llevando a cabo una mirada estratégica del asunto, tratando de asegurar las vías marítimas de paso (por donde se mueve el 80% del comercio mundial) y las fuentes energéticas y de materias primas en la región. Independientemente del régimen político que se instaure, se seguirá apoyando a déspotas y tiranos si eso no pone en peligro los intereses de occidente, por desgracia. Occidente toma posiciones frente a un posible enfrentamiento con Irán, pero todo apunta a que si la guerra comienza occidente tiene mucho que perder, por lo que EE.UU. trata de frenar a su impulsivo aliado, Israel. Las principales fuentes de petróleo de Arabia Saudí se encuentran en territorio chiita, en Yemen cada vez simpatizan más con los Ayatolás, Irak es un país resquebrajado y con una minoría sunita gobernando a una mayoría chii… Los elementos continúan y no son muy favorables a occidente en caso de guerra. Mientras tanto, el islamismo radical va ganando fuerza gracias a la debilidad del Estado, atendiendo a la población en todo aquello que los regímenes desatienden a través de las hermandades musulmanas.

Si os interesa, Jesús Núñez mantiene en la página web de El País un blog muy interesante: EXTRAMUNDI.

¡SALUD!

Anuncios

Día: 15/02/2012

Lugar: Universidad Jaume I

Durante el último año en los países de tradición árabe, desde el Sáhara Occidental hasta Baréin, la población ha decidido levantarse contra sus gobernantes. Opresores, tiranos, ladrones y buenos amigos de occidente muchos de ellos, habían establecido en sus países regímenes totalitarios que irónicamente nos hacían recordar el lema del Despotismo Ilustrado del siglo XVIII: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. La posición de la Comunidad Internacional ante estos sucesos ha sido desigual según los países y la pregunta es: ¿por qué?.  En una nueva sesión del Seminario Intercultral del Máster Universitario Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I, Sidi Omar, Embajador de la RASD en Etiopia y Representante Permanente ante la Unión Africana en Addis Ababa, analizó la llamada “Primavera Árabe”.

Mapa de la situación de los países árabes. Fuente: RT Tv

 El propio nombre dado por los medios de comunicación de todo el mundo a los levantamientos antigubernamentales (Primavera Árabe) hace una llamada a los diferentes movimientos revolucionarios que se han dado contra el poder a lo largo de la historia: le Printemps des Peuples (1848) – La primavera de los Pueblos – Eric Hobsbawm -, la Primavera de Praga (1968), la Revolución Iraní (1979)Estos episodios han supuesto un punto de inflexión en la lucha de la población contra el poder gubernamental hacia la búsqueda de mayor capacidad de participación y decisión, pero cada levantamiento ha tenido sus particularidades y tratar de englobarlos todos dentro de un término como este resulta tremendamente reduccionista e ideologicamente muy cargado.

Titulares en los principales medios de comunicación. Fuente: Presentación Sidi Omar

Para más inri, el periodista del New York Times, Thomas L. Friedman, escribía lo siguiente en su artículo “This Is Just the Start”, a lo que llamó el “Efecto Obama”:

“Hmmm, let’s see. He’s young. I’m young. He’s dark-skinned. I’m dark-skinned. His middle name is Hussein. My name is Hussein. His grandfather is a Muslim. My grandfather is a Muslim. He is president of the United States. And I’m an unemployed young Arab with no vote and no voice in my future. (Traducción: Hmmm, míralo. Él es joven. Yo soy joven. Él es negro. Yo soy negro. Su segundo nombre es Hussein. Mi nombre es Hussein. Su abuelo es musulmán. Mi abuelo es musulmán. Él es presidente de Estados Unidos. Y yo soy un joven árabe desempleado sin voz ni voto en mi futuro.)

No obstante, podemos encontrar algunas similitudes entre los levantamientos de los diferentes países: la degradación de las condiciones socio-económicas y políticas unida al descontento por el alto desempleo, la subida de los precios de los alimentos, la pobreza, la corrupción, la desigualdad, el estancamiento económico, el autoritarismo de los gobernantes y la falta de libertades. La rápida organización de la gente se ha producido gracias a que la mayor parte de la población de estas regiones tiene menos de 30 años (65%), tienen un nivel educativo más alto que las generaciones anteriores y, como no, tienen un arma muy poderosa llamada Internet, la cual ha servido para convocar protestas y organizar a la gente. Ya vimos por ejemplo, en Londres, cómo el Gobierno se vio obligado a actuar.

Con problemas similares, la respuesta internacional en cada uno de los conflictos no ha sido la misma. Además, se han dado grandes paradojas por parte de países como EE.UU., Francia, España, Reino Unido o Italia, quienes poseían buenas relaciones con los gobiernos del norte de África. Por otro lado, la situación en los diferentes países no era la misma, pero la expresión simbólica de los levantamientos por parte de medios de comunicación e instituciones políticas ha hecho pensar que sí.

Sáhara Occidental

El 9 de octubre de 2010, 30.000 Saharauis protestaron contra las miserables condiciones de vida y los abusos cometidos por las autoridades marroquíes, pero el 8 de noviembre los campamentos fueron desmantelados y cientos de personas arrestadas. Aún así, las protestas en el Sáhara Occidental no han cesado.

Tanto Francia como España se niegan a condenar y poner fin a los abusos de Marruecos debido a los jugosos contratos de explotación pesquera y minera que les han sido concedidos en territorio saharaui, entre otros motivos.

Libia

El caso de Libia es uno de los más interesantes, en el que Francia ha tomado la iniciativa a pesar de que el presidente Sarkozy dejó claro que tenía que reunirse con los países que “empiezan a tomar el camino de la respetabilidad”, en alusión a sus encuentros con Gaddafi. En la presentación del profesor Sidi Omar (al final) podemos ver la cronología de los acontecimientos, pero la aplicación de la resolución 1973 de Naciones Unidad, en virtud de la “Responsabilidad de Proteger (civiles, supuestamente)”, escondía muchos intereses que no han sido contados por la mayoría de los medios. El Reino Unido ha pedido petróleo a Libia en compensación a la ayuda prestada, más ahora que Irán ha decidido dejar de exportar petróleo de manera directa a algunos países de la Unión Europea y Francia e Italia se pelean por conseguir los contratos de reconstrucción. Para una Europa en crisis la guerra en Libia ha resultado muy ventajosa, al menos económicamente. En la web Rebelion podéis encontrar un apartado entero con interesantes artículos sobre el tema y una breve cronología de los acontecimientos podéis encontrarla en El País.

A pesar de todo, la situación actual en Libia es muy mala, hasta tal punto que Médicos sin fronteras se ha negado a trabajar en las cárceles y Amnistía Internacional ha denunciado los constantes abusos por parte de las autoridades actuales. No parecía que Gaddafi tuviera ningún problema con los gobiernos occidentales, lo vemos en sus acuerdos y reuniones con países como Italaia, Francia o España, pero su acercamiento a China y el acceso de este país a los recursos Libios podía resultar un “problema de seguridad”. Libia contaba con uno de los niveles de vida más altos de la población en África y con un amplio apoyo por parte de la población. Por otro lado, su sistema político tribal, la Yamahiririya, tampoco ha sido bien presentado ante el público, quizá una de las razones por las que Gaddafi tenía tanto apoyo.

Egipto

La estrecha relación que Estados Unidos ha tenido con el ex presidente Mubarak (Egipto) ha producido una gran transfusión de fondos desde el país norteamericano hacia el Cairo a través de instituciones como la NED, el IRI o la USAID. Esta cooperación financiera se ha traducido en unos 28,6 mil millones de dólares, los cuales se han unido a la cooperación militar, a la que EE.UU. aportaba alrededor de 1,3 mil millones de dólares anuales, cantidad que sólo está por detrás de la cooperación con Israel. Sin embargo, tras la caída de Mubarak, la ayuda estadounidense ha caído en más de tres veces, por lo que las relaciones están empeorando. A esta situación se unen las denuncias de las autoridades sobre ONG estadounidenses a las que acusan de desestabilizar el país y las amenazas de EE.UU. de retirar la ayuda si se sigue persiguiendo a estas organizaciones.

Túnez

Túnez es uno de los países prioritarios de la AECID (Agencia Española de Cooperación al Desarrollo), dentro de la categoría C (“consolidación” de logros de desarrollo). Las relaciones de cooperación con España se enmarcan en una Comisión Mixta Hispano-tunecina (la última, la sexta, que se dice pronto, se firmó en el 2007), donde se celebra que España y Túnez son “asociados estratégicos prioritarios que gozan de la más alta confianza política” (2). También se pretende superar las contribuciones previas para la cooperación al Desarrollo con Túnez, que entre 2004 y 2006 llegaron a los 10 millones de euros. En este enlace podéis ver un análisis interesante de la cooperación hispano-tunecina.  el presidente Zapatero no tardó en viajar a Túnez para apoyar “los nuevos procesos”.

Otros escenarios: Barein y Yemen

No quería terminar este pequeño artículo sin dejaros un par de artículos que hablan sobre dos de las revoluciones menos atendidas: Yemen y Barein (enlaces con imágenes y vídeos bastante duros). Ambos países ocupan un lugar estratégico privilegiado y, por mencionar un par de elementos rápidamente: en el caso de Yemen no interesa tener en el gobierno grupos que puedan oponerse a el establecimiento de la base estadounidense en la isla de Socotora; en el caso de Barein no interesa tener un “agente desestabilizador” más en una región por la que fluye una gran cantidad de petróleo actualmente controlada por los regímenes pro occidentales. Quizá entre más a fondo en estos dos interesantes procesos, pero os invito a investigarlos si os interesan.

Reflexiones finales

¿Cómo es posible que todos estos actores extranjeros utilicen discursos sobre democracia, derechos humanos e imperio de la ley cuando ellos mismos no dudan en apoyar regímenes opresivos en función de los intereses en juego? La hipocresía es clamorosa. Del mismo modo, es sostenimiento por parte de los representantes políticos legitima los actos de opresión en favor de la seguridad y la estabilidad, como era Gaddafi en Libia, quien contenía la migración hacia Europa, principalmente hacia la “protofascista” Italia de Berlusconi.

Lo que esta claro, es que estas paradojas no pueden sostener regímenes durante largo tiempo porque las poblaciones se dan cuenta de lo que supone para ellos. Los gobiernos que han apoyado estos regímenes han demostrado como están más interesados en contra prestaciones a corto plazo que en el desarrollo humano de las poblaciones de los diferentes países. Es necesario un cambio de tendencia hacia acuerdos y actuaciones más coherentes en virtud de una situación más justa y equitativa. La justicia Internacional debería perseguir tanto a los criminales como a sus principales sustentadores. Existen las herramientas, pero hace falta voluntad para su utilización efectiva.

Mientras tanto, los protagonistas de los levantamientos en el mundo árabe siguen viviendo dentro de una cierta incertidumbre, con procesos políticos y sociales abiertos en unos lugares y con venganzas y maltratos por parte de los vencedores en otros. En este complejo panorama, los ciudadanos siguen luchando por su libertad día a día frente a las decisiones de unos pocos gobernantes.

El poder del pueblo Vs el poder de la Reapolitik: Fuente: Presentación de Sidi Omar

¡SALUD!