El último bastión de resistencia que los republicanos españoles pudieron mantener en su lucha contra el levantamiento de Franco, apoyado por el fascismo italiano de Musolini y por la Alemania nazi de Hitler, fue Valencia. Mucha gente no pudo huir de allí a tiempo o no quiso irse de lo que consideraban su lugar de origen, donde sus padres habían vivido y donde ellos querían seguir viviendo. Cuando eres un soldado que lucha en uno de los bandos en contienda, sabes que si el tuyo pierde y te cogen, tu vida corre un serio peligro, pero ¿y si lo único que has hecho ha sido formar parte de la administración estatal anterior?

La represión franquista, no sólo durante el conflicto, sino durante los años de dictadura, se llevó por delante a cientos de miles de personas. Historiadores como Paul Preston (en su libro El Holocausto Español), apuntan a que fueron 180.000 los ejecutados durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura. A las ejecuciones acompañaron 250.000 exiliados y 280.000 presos en cárceles (el 10 por ciento de la población activa), 190 campos de concentración que acogieron 350.000 detenidos y 200.000 presos esclavizados a trabajos forzados sin remuneración ni derecho alguno para reconstruir las infraestructuras del Estado. Según el ex –fiscal general del Estado, Carlos Jiménez Villarejo, “los presos políticos fallecidos, entre los que se incluía a los fusilados tras un “proceso” y los muertos en las cárceles, desde abril de 1939 hasta el 30 de junio de 1944, fueron 192.684”. Suponía una media de 105 muertos diarios durante esos cinco años (terminada la Guerra Civil las tropas de Franco no tuvieron reparo alguno en fusilar a menores de edad, tómese como ejemplo a las tristemente famosas “Trece Rosas” en Madrid).

La situación que derivó de este proceso fue la de un auténtico genocidio que, como en Armenia o en Rwanda, trató de eliminar el entramado social republicano y de izquierdas que aún quedaba en España. Valencia (ver el libro El genocidio franquista en Valencia), como último reducto de refugio, fue uno de los lugares que más sufrió la represión de posguerra. Esto no sólo ha sido convenientemente silenciado por unos medios de comunicación muy ligados a antiguos representantes del aparato franquista, sino también por una Ley de Amnistía que comenzó el proceso de olvido una insuficiente Ley de Memoria Histórica que no ha terminado con ese problema. Lo que reina es la impunidad más de 70 años después, en un momento en el que el juez Garzón ha sido inhabilitado (único juez de alto nivel que se ha atrevido a abrir instancias sobre el tema, aunque en su momento también entorpeció las investigaciones) y los colectivos sociales, como la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), se ven obligados a denunciar estos crímenes de lesa humanidad en Argentina, lo cual resulta una verdadera vergüenza.

Empar Salvador es investigadora del Fòrum per la Memòria del País Valencià e hija de represaliados del franquismo. Lleva luchando toda su vida por que se haga justicia y es autora del libro: El genocidio franquista en Valencia

Empar Salvador, investigadora del Fòrum per la Memòria del País Valencià, estuvo presente en una nueva edición del Seminario Intercultural del Máster Universitario Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I para hablarnos de todo lo que rodeó a este episodio. A pesar de la buena documentación (sirva de ejemplo la localización de las fosas) al respecto, tanto los tribunales españoles como los internacionales (en concreto el Tribunal Europeo de Derechos Humanos) han declinado sus recursos en el caso, lo cual alimenta más aún la impunidad y el desaliento de las familias en su búsqueda de justicia. En el canal de Yotube del Fòrum puede encontrarse bastante material audiovisual sobre el tema. Muchas personas siguen trabajando actualmente en la búsqueda de justicia, no sólo en la Comunidad Valenciana, sino en toda España. Esperemos que además, el periodista Gervasio Sánchez, cumpla algún día (cuando acabe con sus proyectos en Colombia y otras partes del mundo) la promesa que hizo de investigar sobre los desaparecidos en España, para seguir su gran trabajo.

Os dejo aquí el documental presentado en el Seminario Intercultural sobre el genocidio franquista en valencia y un enlace donde lo podéis descargar. ¡Expandidlo, por favor, que no sea porque la verdad nunca salió a la luz! Una alumna mexicana del Máster preguntaba si no habría una forma de llegar a la reconciliación de alguna forma… ¡Nunca podrá haber reconciliación hasta que no haya justicia y el daño sea reconocido y reparado!

¡SALUD!

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